¿Madame de Lafayette o Barbey?

Meditando sobre cuál sería mi próxima lectura, las opciones se redujeron a dos: La Princesse de Cleves de Madame de Lafayette, o Une Vielle Maitresse de Barbey d’Aurevilly.

Me decanté por la primera novela, aunque dejo al lector que descubra por sí mismo el porqué de dicha elección. Dos opciones, solo una correcta:

  1. Porque soy feminista (obviamente), y era imperativo preferir a una mujer frente al triplemente malvado Barbey: reaccionario, obsoleto —es del siglo XIX— y hombre —es decir, opresor por naturaleza—.

  2. Porque así lo consideré mejor

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